estrés

Los exámenes finales, los trabajos y los proyectos por entregar, son eventos que, para cualquier estudiante representan estrés y ansiedad.

La vida de estudiante es dinámica: desde las tareas, proyectos, clases extracurriculares, proyectos de investigación, el servicio social (en algunas casos), hasta las actividades deportivas y sociales; todo lo anterior son eventos estresantes.

Además de la alta carga de trabajo, la presión por un desempeño exitoso en cada actividad y la competitividad con los compañeros, pueden incrementar el estrés.

La respuesta ante los eventos estresantes depende de cada persona: mientras que para algunos estudiantes estos eventos pueden resultar motivantes y desafiantes, otros pueden percibir que es “demasiado” y que es un estrés que no pueden manejar.

Algunos de los síntomas que se puedes observar durante los periodos donde la presión y el estrés está en su punto máximo son:

Pensamientos negativos: ideas exageradas acerca de cómo una mala calificación nos puede afectar. Miedo de no saber cómo hacer un examen; o creer que los demás estarán decepcionados porque “los demás saben más que tú”. Estas emociones negativas pueden causar irritabilidad y dificultad para dormir, entre otros síntomas.

Síntomas físicos: tensión muscular, temblores, calambres, dolor de estómago, sudar en exceso, dolor de cabeza o mareos. Cuando nos excedemos un día tras otro, el descanso no es suficiente para restaurar el equilibrio.

Comportamiento: falta de atención, distraerse en exceso, dificultad para comprender y procesar la información.

El estrés puede afectar al 15 o 25 % de los estudiantes (OMS, 2016), y no se limita al ámbito académico, pues las repercusiones se extienden a las actividades diarias. En los peores casos, puede tener efectos negativos como el miedo a ser evaluado en una entrevista de trabajo, la presentación de un proyecto o concretar un acuerdo; es decir, visualizar un escenario negativo del futuro.

Cierto nivel de estrés moderado puede ayudar a mejorar la productividad, al promover competitividad saludable y el deseo de tener éxito. Pero si el estrés es muy alto, puede ser peligroso.

Algunas estrategias que pueden ayudarte a enfrentarlo y superarlo, son:

  1. Planificar y establecer prioridades. Decide qué proyectos y tareas son más importantes y cuáles pueden esperar, esto incluye aprender a decir “no” a tareas nuevas si nos sentimos abrumados.
  2. Control emocional. La respuesta del estrés se relaciona directamente con las emociones; aprende cómo regular y canalizar los sentimientos negativos a través de técnicas de relajación, control de respuestas, manejo de impulsos, entre otras.
  3. Búsqueda de apoyo social. Acude a personas cercanas, con quien tengas la suficiente confianza para compartir los problemas, y obtener apoyo o consejo para hacerles frente. En casos más complejos, se recomienda buscar apoyo profesional.
  4. Reevaluación positiva. Busca cambiar el foco de atención y enfócate en los aspectos positivos que pueden obtenerse de la situación. Recordemos que cada experiencia, por negativa que parezca, es una oportunidad de aprendizaje.
  5. Desarrollo de actividades placenteras. Identifica las actividades que generan satisfacción personal y funcionen como distanciamiento del estrés cotidiano. Por ejemplo, actividades deportivas, recreativas, sociales, artísticas, de ocio, etcétera.
  6. Autocuidado. Evalúa cómo es tu estilo de vida. Una buena alimentación, realizar ejercicio o actividad física frecuente y, sobretodo, un buen descanso, son acciones esenciales para enfrentar el estrés y contrarrestar sus consecuencias negativas.

Lee el blog completo de: Estrategias para afrontar el estrés.

Cuando te sientas estresado piensa: “Este es mi cuerpo ayudándome y preparándome para enfrentar los nuevos retos” y tú puedes implementar estrategias para contrarrestar los efectos negativos. Si no sabes cómo hacerlo, TeQueremosEscuchar.com pone a tu alcance profesionales de la salud que te apoyarán y enseñarán estrategias para mejorar tu salud y bienestar emocional.