monterrey tragedia

El 18 de Enero del 2017 en la mañana, las cadenas informativas de televisión y de internet empezaron a informar de manera constante la siguiente noticia “En un acto sin precedentes en Nuevo León, un menor de edad (15 años) desenfundó una arma y arremetió contra tres de sus compañeros y su maestra”.

Todos nos hacemos dos preguntas: ¿Cuáles fueron los motivos? y ¿dónde consiguió el arma? No había sucedido algo así en México, aunque a nivel mundial el ataque en centros escolares es algo que sucede y la mayoría son perpetrados por los propios estudiantes, también en edad adolescente como se lee en este link.

El evento ocurrió en un salón de educación secundaria. Los alumnos apenas estaban sacando sus cosas, iniciando su día de clases. Disparos, cuerpos tirados, el menor recarga y se da un tiro en la cabeza. Muere. Sus padres donan sus órganos. Dicen que el adolescente sufría de depresión, en las redes se estigmatiza a los padres, se cuestionan los valores, se culpa a las televisoras, que es síntoma de la descomposición social, etc.

No es fácil explicar este tipo de eventos. Lo que sí es cierto es que no se puede justificar un acto de esta naturaleza en función de un trastorno. ¿Cuántos jóvenes están deprimidos en este momento y no recurren a estos actos?

Expliquémoslo. La adolescencia es una etapa entre los 10 y 19 años. Muchos adolescentes experimentan sentimientos de tensión, confusión e indecisión durante este proceso de crecimiento y maduración al abandonar su infancia; así como presión con respecto al éxito, a su futuro, elegir profesión, dudas con respecto a su sexualidad, inestabilidad emotiva, desconfianza, miedo, dudas y un largo etcétera. No por nada el suicidio es la tercera causa de muerte entre los jóvenes en México.

Por su parte la depresión se caracteriza por la pérdida de interés en las actividades cotidianas, hay presencia de actitudes negativas, sentimientos de no pertenecer o no ser aceptado, baja autoestima, y algo muy importante, ven un futuro desesperanzador. No es fácil identificar la depresión en los adolescentes ya que en esta etapa es habitual que tengan altibajos en el estado de ánimo. Además, indicios tan típicos de la depresión como la tristeza, problemas para dormir o falta de autoestima pueden estar enmascarados por una conducta desobediente, discusiones frecuentes o el consumo de drogas.

Sin embargo, nos podemos dar cuenta de que nuestros hijos o alumnos están deprimidos porque:

  • la tristeza, la angustia, o el malhumor son muy frecuentes.
  • se aíslan o no son fácilmente integrados por sus compañeros.
  • tienen baja autoestima.
  • dolores de cabeza frecuentes.
  • hay desesperanza pues creen que las cosas no tienen solución y no pueden cambiar.
  • tienen pensamientos negativos, algunos pueden estar relacionados con la muerte o el suicidio.

Lo que es un hecho es que es un estado que se presenta frecuentemente en los adolescentes y se debe atender oportunamente, porque puede empeorar cuando estos síntomas se juntan con otras variables como:

  1. el medio ambiente con violencia, y la cultura del narco.
  2. problemas familiares como alcoholismo, desintegración, disfunción.
  3. el área social donde los chicos viven bullying, o no sienten que pertenecen al grupo.
  4. la biología como sufrir de epilepsia, disfunción del lóbulo temporal, entonces los jóvenes generan o están más propensos a comportamientos destructivos, agresivos y/o suicidas.

Por este motivo hay que estar alerta para detectar pronto los síntomas que estén presentando nuestros adolescentes y realizar acciones preventivas en las escuelas, y sobre todo en la familia. Como maestros y como padres de familia es posible recibir asesoría, terapia y acompañamiento en estos temas con psicólogos expertos. Recordemos que la prevención ayuda a evitar, retardar, erradicar o disminuir la aparición de síntomas de depresión y de los daños asociados a ésta como es la deserción escolar, el bullying, la violencia, las adicciones, el suicidio y los hechos que lamentablemente se vivieron este 18 de Enero.