Idealmente, la familia es el lugar donde nos podemos apoyar, en el que encontramos fuerzas y amor, donde podemos hablar con comodidad sobre nuestros pensamientos y emociones, es decir, un lugar seguro. Sin embargo, pocas son las familias que logran esto al 100% y, en algunos casos, la familia se asocia con estrés, enojo y problemas de comunicación; esto puede generar dificultades dentro y fuera del hogar.
Desde pequeñas irritaciones hasta resentimientos añejos, argumentos dramáticos con sentimientos de culpa, desilusiones y enojo, la familia siempre genera emociones sumamente intensas para bien o para mal.
Algunas consecuencias de los problemas familiares son:
- Expectativas poco realistas de otros.
- Abuso de sustancias.
- Problemas de aprendizaje y/o académicos y conductas conflictivas en la etapa de la adolescencia.
- Separación, divorcio, enfermedad y duelo.
- La tensión familiar impacta la vida física y mental, los vínculos sociales, así como el funcionamiento diario.