El perdón

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“Perdón, una acción única que culmina en un acto único”

Hannah Arendt.
Perdonar no es absolver, no es olvidar, no es sólo sentir compasión y no es renunciar a la justicia
Perdonar es renunciar a entrar en el juego del odio y venganza.

Es bien cierto que para perdonar se requiere tiempo, tiempo que usamos para el análisis, y en primer lugar para la comprensión cognitiva, racional, de porqué el otro actuó como lo hizo, luego de ello puede darse la comprensión emocional, donde puede surgir compasión por el ofensor.

Es comprensible que, en muchos casos, no es posible mostrar un comportamiento empático hacia el ofensor. Puede ya no estar vivo, puede ser un desconocido al que no se verá más, o que la agresión haya sido muy grave y acercarse a la persona abrirá espacio para más ofensas. Pero incluso en estos casos el perdón puede existir a través de la empatía. 

No se trata de no poner límites, cuidarnos, o tomar decisiones, sino de declinar al rencor y a la venganza.

¿Qué sucede al no perdonar?

De manera principal, pienso en dos vías: por una parte, hay un despilfarro innecesario de energía, ya que nuestra actitud estaría en mantenernos en la ira, el rencor, aberración, etc. (por quien nos hirió), lo cual sabemos nos hace poco funcionales con respecto a los demás objetivos que tenemos en la vida. 

Claramente al haber un desgaste importante:

  • Nos enfermamos
  • Se eleva el nivel de estrés
  • Hay insomnio
  • Nuestra vida se detiene girando alrededor de un mismo evento. 

Es más fácil que con todas estas consecuencias graves a nuestra salud, no pensemos y analicemos nuestros actos, y por lo tanto, reaccionemos impulsivamente, destruyendo. 

Lo segundo que pienso es que negamos nuestra propia condición humana. Así es, el ser humano es falible por definición, el no perdonar es una manera de negar que la equivocación es parte de los humanos, y más aún, dañar a otros o dañarnos va contra la vida misma.

Considero que es no sólo benéfico, si no necesario, darle cabida a este concepto que más que divino es humano, ejercer y hacer valer el perdón nos muestra la realidad: 

Los actos humanos son impredecibles, complejos y contradictorios 

El perdón es una posibilidad para entenderlo. Siendo también, a través del perdón, que se puede desarrollar el potencial de nuestra responsabilidad respecto a lo que sucedió. Ejercer el perdón da la posibilidad de hacer de este mundo, un mundo real y tangible habitado por iguales.